Ego

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“¿Acaso nos hacen favores los hombres por nosotros mismos? No lo creamos, querida: lo hacen por ostentación, por orgullo. ¿No es humillante, desde ese momento, convertirse así en el juguete del amor propio de los demás? ¿No lo es más todavía tener que estar agradecido por ello? Nada cuesta tanto como un beneficio recibido. Nada de términos medios: o lo devolvemos o nos envilece. Las almas orgullosas soportan mal el peso del beneficio: pesa sobre ellas con tanta violencia que el único sentimiento que exhalan es el de odio por el bienhechor.”

Filosofía en el tocador – Donatien Alphonse François de Sade

Entre escena y escena del Marqués con sus compañeros y compañeras de alcoba, éste con un sentido muy crítico de la humanidad, da unos discursos de moralidad, política y religión que te hacen levantar la vista del libro y recapacitar sobre lo leído. Porque necesitas ese respiro. 

No es mi primer post relacionado con la ayuda proporcionada y la ayuda recibida. Debe haber algo en mi subconsciente que subraya siempre estos fragmentos.

En Los besos en el pan de Almudena Grandes se narra (entre otras muchas) la historia de una señora muy bien ataviada que iba al colegio a recoger a su nieta todos los días.

En el colegio de su nieta repartían bocadillos a los niños que lo “olvidaban” en casa. La historia real era que las familias decidían ahorrar ese gasto con la escusa de que sus hijos llegarían con más hambre al almuerzo. Pero sus hijos pasaban hambre en los recreos. 

Una de esas niñas era la nieta de la señora que se enfrentó con la profesora que promovía la ayuda, amenazándola incluso con una denuncia si seguía insistiendo en que eran unos pobretones que no tenían con qué alimentar a su nieta en su descanso matutino.

Y se estudiarán las “Consecuencias de la crisis de España” con aspectos muy generales y será en los libros donde encontraremos las autenticas historias, como ha sido siempre. Pero ese es otro tema.

Nos podemos quedar con “Las almas orgullosas soportan mal el peso del beneficio” o “Hay que ser muy valiente para pedir ayuda, pero hay que ser todavía más valiente para aceptarla”. Siglo XVIII o XXI. ¿Qué preferís?

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3 pensamientos en “Ego

  1. Pues tanto monta que monta tanto, XVIII o XXI.

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