Archivo de la categoría: CURIOSIDADES

Dreadnought hoax – El engaño del Círculo Bloomsbury

El 7 de febrero de 1910, seis intelectuales idearon una de las mayores bromas de la historia. Entre ellos estaba Virginia Woolf, en ese momento todavía Virginia Stephen, una  aspirante a escritora  de veintiocho años.

Es una historia curiosa, divertida e interesante que pone en tela de juicio la privacidad y la seguridad de la Inglaterra victoriana. Es también una fábula atemporal de cómo la prensa puede ser cómplice en el éxito de cualquier engaño.

Hasta el día de hoy, el único relato de primera mano de la broma es “The Dreadnought Hoax” escrito por Adrian Stephen, hermano de Virginia y miembro del conocido Círculo Bloomsbury, que inició la operación junto con el poeta William Horace de Vere Cole.

La idea era la siguiente:

Cole engañó a la Royal Navy para que le enseñase su buque insignia, el HMS Dreadnought, a una supuesta delegación de príncipes abisinios que en realidad eran Cole, Stephen y un grupo de cómplices, entre ellos la ya mencionada Virginia Woolf. 

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Para hacerse pasar por príncipes etíopes, se disfrazaron con turbantes y oscurecieron su piel con maquillaje. Virginia Woolf además se travistió, para lo cual se cortó el pelo y se puso barba.

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Mientras inspeccionaban el barco, para mostrar sus apreciaciones, se comunicaban en una mezcla de suajili improvisado junto con fragmentos de citas de Homero y Virgilio en griego y latín que pronunciaban de forma que no fuese reconocible. De vez en cuando, se detenían y exclamaban “Bunga bunga”, como muestra de admiración ante cualquier elemento existente en el buque. Pidieron alfombras de oración y ofrecieron falsas condecoraciones militares a algunos de los oficiales.

Esta, sin duda, es mi parte favorita. Hay que tener mucha “audacia lunática” (palabras del sobrino y biógrafo oficial de Virginia Woolf) para llevar a cabo esta farsa.

Una vez terminado el engaño, Horace de Vere Cole contactó con la prensa y envió una foto de los “príncipes” al Daily Mirror, haciendo público el engaño. En cuestión de una semana toda la historia y la foto estaba presente en varios diarios londinenses.

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La Armada británica se convirtió en el hazmerreír del país, a pesar de que muchos dijeron que no se “tragaron” el engaño y, ante la duda, se limitaron a no decir nada. La prensa, como es de esperar, hizo eco inmediato de los acontecimientos como si el engaño hubiese sido total.

Que un grupo de jóvenes intelectuales en contra del imperialismo y la época victoriana consiguera, de cualquier modo, ridiculizar una institución definida por su clasismo y falsa moralidad me pone los pelos de punta. 

¿A vosotros no?

Fuentes:

  • A Virginia le gustaba Vita, Pilar Bellver, Ed. Dos Bigotes, 2016
  • Brainpickings
  • Wikipedia
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Actitudes literarias

13686613_593452540832937_3501738031655437120_nAntes de empezar pido perdón a aquellos que estudian estas actitudes como síndromes. Por más que leo e intento profundizar en el tema no veo esa connotación negativa que encuentro en algunas definiciones y estudios. Por eso, lo prefiero llamar actitudes ante la vida basadas en obras de la literatura.

Bovarismo: estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas.

Se le adjudica esta actitud al adulterio pero, como bien escribe Martín Palma en su blog Carta Náutica, todos adolecemos en mayor o menor grado de Bovarismo y podríamos eventualmente estar tentados a evasiones diversas. Es por ello que él reivindica (y yo me uno) una lectura de Madame Bovary mucho más amplia (o simple) que en lo que se refiere a triángulos amorosos: evasión por insatisfacción. Escapar y refugiarse en la literatura, las artes, el cine, el deporte, la naturaleza, el alcohol o las drogas (las evasiones no siempre son saludables).

Quijotismo:  nace de la certeza de que es posible cambiar lo existente por algo que todavía no existe sólo con que los hombres se convenzan de las bondades del cambio y lo abracen con el mismo entusiasmo que la minoría que lo promueve.

La insatisfacción, tanto en Emma Bovary como en el ingenioso hidalgo, es promovida por los libros: novelas románticas o de caballerías respectivamente.

Stendhal: situación anímica que se produce al observar obras de gran belleza, sobre todo en un corto espacio de tiempo y en una misma ciudad.

Estos síntomas aparecen descritos por primera vez en Naples and Florence: A Journey from Milan to Reggio, obra del novelista francés Marie-Henry Beyle (1783-1842), más conocido como Stendhal, tras su visita a Florencia en 1817. Por ello también se le denomina “Sindrome de Florencia”.

Y bien, ¿no son necesarias estas  actitudes hoy en día siempre?

 

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5 ideas originales para regalar a lectores

       1. Ex-libris

Se trata de un sello personalizado que contiene el nombre del dueño del ejemplar. El nombre del poseedor va precedido usualmente de la expresión latina ex libris que significa literalmente “de entre los libros de”. Foto: Sustainable Paper + Craft

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         2. Almohadón de lectura

Para aquellos que se quieran acomodar con este original cojín lo pueden encontrar en Curiosite.

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        3. Un marcapáginas diferente

Es cierto que cualquier cosa vale para marcar nuestras lecturas pero si nos regalan un detalle así no nos quejamos ¿verdad? Foto: Fábula Artesanía

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        4. Agenda literaria

Hay agendas que recogen citas, reseñas, biografías de autores. En Amazon hay varias para escoger pero para mí la mas atractiva es esta de Errata Naturae:

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   5. Botella de vino con libro incluído

Ya podemos comprar vino  y literatura de un sólo golpe gracias a la agencia de diseño Reverse Innovation que ha unido esfuerzo junto a la bodega de vino italiana Matteo Correggia para crear la primera “Botella de vino libro” por intentar añadir una etiqueta que catalogue la idea del proyecto Librottiglia (Una combinación de las palabras italianas para “libro” y “botella”).

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Día de la biblioteca

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Cada 24 de octubre se conmemora el Día de la Biblioteca en recuerdo de la destrucción de la Biblioteca de Sarajevo, incendiada el 1992 durante el conflicto balcánico.

La iniciativa nació para hacer visible la importancia de la biblioteca como lugar de encuentro con la cultura, y como un instrumento de mejora de la formación y la convivencia humana.

El dato escalofriante es que, el hombre que ordenó disparar los proyectiles incendiarios, había sido un usuario habitual de la biblioteca. Un profesor universitario especializado en la obra de Shakespeare que, para más inri, en su actividad docente, era un total apasionado de las letras y, encima, creaba en sus alumnos curiosidad y amor por la literatura.

Al producirse la implosión de Yugoslavia, el profesor Koljevic, se convirtió en el número dos de la formación ultranacionalista serbia que dirigía Radovan Karadzic, un psiquiatra de Sarajevo (nacido en Montenegro) que también amaba los versos y acabó ordenando masacres. En 1992, Koljevic se convirtió en el intelectual de la fracción serbia que alentaba el cerco militar de la ciudad para forzar su rendición. Amaba la literatura, pero amaba aún más la idealización de la Gran Serbia.

Una vez más, me dan miedo los seres humanos.

¡Feliz día de la biblioteca lectores!

 

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La revolución de los libros en Sevilla

En la capital hispalense ha surgido un movimiento que está teniendo un éxito abrumador. Se trata del grupo de Facebook “Cazadores de Libros Sevilla”. La dinámica consiste en liberar un libro por la ciudad haciéndolo público en dicho grupo mediante una fotografía. De esta forma los “cazadores” que se encuentren cerca podrán hacerse con él, leerlo y volver a liberarlo. Una idea sencilla cuyo impulsor, Álvaro Martel, no esperaba tan cálida acogida. Lo cierto es que la ha tenido ¡y de qué manera! Cuenta con casi 18,500 seguidores sin haber cumplido aún un mes de vida.

Cuando he sabido de este movimiento no he podido frenar mis ganas de felicitar a las personas que lo desarrollan y, además, hacerle algunas preguntas sobre sus impresiones y expectativas a su precursor, Álvaro. Un administrativo en el Servicio Andaluz de Salud amante del deporte al aire libre, la lectura y enamorado de su tierra, Sevilla.

¿Cómo surge este proyecto Álvaro?

Surge casi de casualidad. Un jueves, después de cenar estuve echando un vistazo a mi perfil de Facebook, y en el muro de una amiga, vi un vídeo sobre esta iniciativa en Bruselas. Me pareció una idea bastante atractiva y creé el grupo. En principio nació como un juego entre mis contactos para nuestro tiempo libre, unos 300 aproximadamente. Jamás pensé que tuviera tal repercusión. Me pareció una muy buena opción para conocer Sevilla de otra manera y haciendo algo de ejercicio. Pensé que como mucho podría perder dos o tres libros… Y nos está dando muchas satisfacciones ¡aparte de mucho trabajo!

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¿Cuántas personas están involucradas en este movimiento?

En un principio lo gestionaba sólo yo. Pero ahora tengo a una amiga Vicky Bascarán como administradora del grupo junto a mi hermano Javi Martel, que estaba de baja y tenía bastante tiempo para dedicarle,  y mi cuñado Fernando Brazo como moderador. Además ha colaborado Pedro Castro en el diseño del logo. 

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Aparte de esta comunidad he abierto el mismo grupo en Las Palmas de Gran Canaria, Barcelona, Bilbao, Valencia, Córdoba y Madrid. Hace dos días me pidieron que abriera un grupo en Cuenca y otro en A Coruña. Hay un chico, Vicente Moros, que creó el grupo en Málaga y otro chico que lo ha creado en Huelva. La gente se implica bastante en este proyecto.

¿Cómo os sentís ante la acogida de la idea?

Aparte de desbordados, ¡encantados! Me parece que la “loca” idea de convertir Sevilla en la biblioteca pública al aire libre más grande del mundo, es posible. La apuesta por los libros, desafortunadamente, es arriesgada. Sin embargo, el público más complicado para los libros, son los niños, y están encantados también. Y los papis más aún si cabe.

Despertar en los más peques, el amor por la lectura me parece lo más importante. Verlos disfrutar, es lo mejor. Para ellos, esto es como encontrar un tesoro. Y encima, no sólo salen a buscarlos. ¡Los leen!.

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Creo que al final, necesitamos esto, algo tan simple como intercambiar un libro para salir de casa, desconectar de pantallas de móviles y ordenadores, conocer la ciudad y hacer algo de deporte.

Pero hay algo que me enorgullece mucho y es pensar que en Sevilla somos un importante referente cultural.

¿Pensáis seguir trabajando a raíz de esta acogida para mantener vivo el entusiasmo de los lectores? ¿Cómo?

Si, de hecho, si todo sale bien, en breve lanzaremos una App y una web en la que está trabajando Marcos Herrera Carvajal. Gestionar esto desde Facebook, nos resulta complicado. Vivimos últimamente pegados a una pantalla de móvil y a un ordenador.

Mantener vivo el entusiasmo de los lectores es uno de nuestros objetivos principales ¿Cómo? Organizando quedadas para liberar libros, vinculándonos con causas solidarias, como ayer, que liberamos muchos libros infantiles cerca de dónde se celebraba la 4ª Carrera Contra el Cáncer Infantil.

Todo puede parecer muy utópico o ideas de un loco, pero sí, reconozco que un poco loco estoy.

¿Eres consciente de que para los amantes de la lectura esto también es una inyección de esperanza?

Creo que no soy realmente consciente de la revolución que estamos creando. Tengo ganas de verlo con cierta perspectiva.

Desde aquí quiero darle las gracias a Álvaro por su predisposición, su tiempo y su simpatía. Y también por algo muy especial y es hacerme creer que sí es posible. Muchas veces comparto en el blog publicaciones sobre proyectos preciosos que luego, cuando los imagino en mi país no le doy viabilidad. GRACIAS y muchísima suerte con lo que esté por venir.

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Matar un ruiseñor – Harper Lee

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Analizando la lenta lectura que he llevado de este libro me doy cuenta que Matar un ruiseñor de Harper Lee no es un título para hablar principalmente de racismo. Y es que a veces nos empeñamos en encasillar las cosas cuando el abanico es mucho más amplio.

La historia es contada por una niña pequeña y esto, a mi parecer, es jodidamente genial. Unos ojos infantiles para contar una trama conlleva la simplicidad y sencillez de un razonamiento puro y sin prejuicios.

La pequeña Scout, va evolucionando durante toda la obra según se van desarrollando los acontecimientos. También su hermano mayor, Jem, madura pero de forma distinta a Scout por la diferencia de edad. Mi admiración hacia la autora es total tanto por la exquisita elección del tono de la novela como por el gusto de establecer perfectamente la diferenciación de dicha evolución entre ambos. 

El padre de Scout y Jem es abogado y se encuentra ante un caso difícil: defender a un negro acusado de violar a una mujer blanca, en la sociedad racista estadounidense de la denominada Gran Depresión. Viviendo en un pueblo pequeño, esta familia tiene que lidiar con comentarios y desprecios de sus vecinos por el caso que Atticus tiene que defender ante el tribunal.

Y aquí viene lo que realmente me ha conmovido de este libro y es la INTEGRIDAD de este señor. La honestidad y compromiso con sus hijos y su trabajo. La ética que no debería perderse con los años ni con los daños. El deseo de obrar bien aunque las circunstancias y la misma sociedad te muevan hacia otra cosa. 

El único punto flojo que le he encontrado a Matar un ruiseñor (que me perdonen sus adeptos) es que tarda en arrancar. Me parece lenta al principio aunque he llegado a leer por ahí que tiene un ritmo cinematográfico. No comulgo con esto. ¿Y vosotros?

Curiosidad: La obra tiene también un trasfondo autobiográfico. La autora, sureña, no sólo quedó huérfana de niña, sino que su padre era un abogado de pueblo, que casualmente defendió a dos hombres negros en un proceso similar. Incluso la figura de Dill, un amigo de los niños con gran imaginación, coincide en la vida real con Truman Capote, el famoso escritor y gran amigo desde la infancia de Lee.

 

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Frankenstein o el ¿moderno Prometeo?

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No son pocas las veces que vemos el título de la obra de Mary Shelley abreviada a “Frankenstein” pero lo cierto es que el título original y completo es “Frankenstein o el moderno Prometeo”.

Pero… ¿porqué Prometeo? Si Frankenstein es el moderno ¿Quién era el antiguo?

Prometeo fue uno de los muchos dioses de la mitología griega conocido por robar el fuego (bien, hasta entonces, sólo y exclusivamente de los dioses) para entregárselo a los mortales. Antes de ello, éstos estaban sumidos en la oscuridad y la brutalidad. De esta forma Prometeo reta a Zeus, dios de los dioses, quién le castigó encadenándole a unas rocas cómo lo describe Esquilo en su obra Prometeo encadenado.

El símil viene justamente de ahí ya que Victor Frankenstein, como todos sabemos, juega a ser Dios dando vida a materia inerte y le da al hombre el poder que sólo pertenece a lo inmaterial o a Dios. Viene a ser como un nuevo descubrimiento del fuego, de algo tan grande que podría llevar a toda la civilización a una revolución total, como lo fue el fuego en su época.

 

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Un mundo feliz de Aldous Huxley

Es un hecho que “Un mundo feliz” de Aldous Huxley estimula el pensamiento crítico, la curiosidad y el análisis. Por ello comparto aquí algunos datos, a mi parecer, interesantes, para que los que tengan este título en lecturas pendientes se lancen a él. (Quién quede ileso que no me lo cuente, por favor)

1. El comienzo de la sociedad descrita en Un mundo feliz se inicia en 1908, al ser el año en que se fabricó el primer Ford modelo “T”. Fue aquí donde Henry Ford instauró el concepto de fabricación en serie a la industria y de ahí la similitud con la creación de seres en masa por incubación del que se sirve Huxley en la novela.

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Ford es una especie de dios, ejemplo de ello es que  las fechas se denominan como a.F y d.F (antes de Ford y después de Ford) o que expresiones cotidianas como “¡Dios mío!” se reemplazan por “¡Ford mío!”

La T es el símbolo por excelencia de esta “religión” que ha reciclado los crucifijos del cristianismo y le han omitido la parte superior.

2. La sociedad está dividida en diferentes estratos, siendo Alfa la élite superior con mejores atributos intelectuales y físicos y Épsilon todo lo contrario.

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Cada uno de ellos está perfectamente conforme en su condición sin aspirar a otra casta distinta a la suya, consecuencia de su adoctrinamiento por el método de la hipnopedia o aprendizaje a través del sueño. Esta conciencia de clase junto con primar la sociedad al individuo son las bases de su civilización.

 

3. El soma es la droga que se consume y  con la que logran tranquilizarse, olvidar los problemas y evadirse de la realidad cuando lo necesitan, sin ningún tipo de efecto secundario.

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“Y si alguna vez, por algún desafortunado azar, ocurriera algo desagradable, bueno, siempre hay el soma, que puede ofrecernos unas vacaciones de la realidad. Y siempre hay soma para calmar nuestra ira, para reconciliarnos con nuestros enemigos, para hacernos pacientes y sufridos”

 

4. Hay muchísimas referencias a figuras históricas en esta obra. Entre ellas, personajes como Bernard Marx o Lenina, claros guiños a Carl Marx y Lenin o una niña llamada Polly Trotsky referencia también al pensador, escritor y filósofo Trostky. Podría extenderme infinitamente en este punto pero mejor dejo un enlace muy completo que encontré aquí

5. Por último citar otra obra de Aldous Huxley llamada “Nueva visita a un mundo feliz”. Se trata de una recopilación de ensayos donde el mismo autor analiza veintiséis años después (1958) los contenidos tratados en su novela, verificando así sus aciertos y equívocos a la hora de contemplar la evolución de la civilización occidental durante este periodo. En dicha obra, hace muchas referencias a otra distopía, la novela 1984, de George Orwell.

Estoy ansiosa por leer esta “segunda parte”. ¿La habéis leído vosotros? 

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Un mundo feliz y los perros de Pavlov

Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932) describe una sociedad desenfadada, saludable, avanzada tecnológicamente y permanentemente feliz. Todo ello alcanzado después de abolir la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.

Me ha parecido interesante resaltar un fragmento sobre el condicionamiento Neo-Pavloviano en el que se basa el capítulo II. Cómo decía José Luis Sampedro cuando hablaba de liberalismo, cuando a una palabra hay que añadirle “neo” es porque es viejo. Prueba de ello es que Huxley usó el condicionamiento clásico de Pavlov y su famoso experimento con perros para describir muy irónicamente el condicionamiento de bebés en contra de los libros y la naturaleza.

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Mr. Foster se quedó en la Sala de Decantación. El D.I.C. y sus alumnos entraron en el ascensor más próximo, que los condujo a la quinta planta. Guardería infantil. Sala de Condicionamiento Neo-Pavloviano, anunciaba el rótulo de la entrada.

El director abrió una puerta. Entraron en una vasta estancia vacía, muy brillante y soleada, porque toda la pared orientada hacia el Sur era un cristal de parte a parte. Media docena de enfermeras, con pantalones y chaqueta de uniforme, de viscosilla blanca, los cabellos asépticamente ocultos bajo cofias blancas, se hallaban atareadas disponiendo jarrones con rosas en una larga hilera, en el suelo. Grandes jarrones llenos de flores. Millares de pétalos, suaves y sedosos como las mejillas de innumerables querubes, pero de querubes, bajo aquella luz brillante, no exclusivamente rosados y arios, sino también luminosamente chinos y también mejicanos y hasta apopléticos a fuerza de soplar en celestiales trompetas, o pálidos como la muerte, pálidos con la blancura póstuma del mármol.

Cuando el D.I.C. entró, las enfermeras se cuadraron rígidamente.

-Coloquen los libros -ordenó el director.

En silencio, las enfermeras obedecieron la orden. Entre los jarrones de rosas, los libros fueron debidamente dispuestos: una hilera de libros infantiles se abrieron invitadoramente mostrando alguna imagen alegremente coloreada de animales, peces o pájaros.

-Y ahora traigan a los niños.

Las enfermeras se apresuraron a salir de la sala y volvieron al cabo de uno o dos minutos; cada una de ellas empujaba una especie de carrito de té muy alto, con cuatro estantes de tela metálica, en cada uno de los cuales había un crío de ocho meses. Todos eran exactamente iguales (un grupo Bokanovsky, evidentemente) y todos vestían de color caqui, porque pertenecían a la casta Delta.

-Pónganlos en el suelo.

Los carritos fueron descargados.

-Y ahora sitúenlos de modo que puedan ver las flores v los libros.

Los chiquillos inmediatamente guardaron silencio, y empezaron a arrastrarse hacia aquellas masas de colores vivos, aquellas formas alegres y brillantes que aparecían en las páginas blancas. Cuando ya se acercaban, el sol palideció un momento, eclipsándose tras una nube. Las rosas llamearon, como a impulsos de una pasión interior; un nuevo y profundo significado pareció brotar de las brillantes páginas de los libros. De las filas de críos que gateaban llegaron pequeños chillidos de excitación, gorjeos y ronroneos de placer.

El director se frotó las manos.

-¡Estupendo! -exclamó-. Ni hecho a propósito.

Los más rápidos ya habían alcanzado su meta. Sus manecitas se tendían, inseguras, palpaban, agarraban, deshojaban las rosas transfiguradas, arrugaban las páginas iluminadas de los libros. El director esperó verles a todos alegremente atareados. Entonces dijo:

-Fíjense bien.

La enfermera jefe, que estaba de pie junto a un cuadro de mandos, al otro extremo de la sala, bajó una pequeña palanca. Se produjo una violenta explosión. Cada vez más aguda, empezó a sonar una sirena. Timbres de alarma se dispararon, locamente.

Los chiquillos se sobresaltaron y rompieron en chillidos; sus rostros aparecían convulsos de terror.

-Y ahora -gritó el director (porque el estruendo era ensordecedor)-, ahora pasaremos a reforzar la lección con un pequeño shock eléctrico.

Volvió a hacer una señal con la mano, y la enfermera jefe pulsó otra palanca. Los chillidos de los pequeños cambiaron súbitamente de tono. Había algo desesperado, algo casi demencial, en los gritos agudos, espasmódicos, que brotaban de sus labios. Sus cuerpecitos se retorcían y cobraban rigidez; sus miembros se agitaban bruscamente, como obedeciendo a los tirones de alambres invisibles.

-Podemos electrificar toda esta zona del suelo -gritó el director, como explicación-. Pero ya basta.

E hizo otra señal a la enfermera.

Las explosiones cesaron, los timbres enmudecieron, y el chillido de la sirena fue bajando de tono hasta reducirse al silencio. Los cuerpecillos rígidos y retorcidos se relajaron, y lo que había sido el sollozo y el aullido de unos niños desatinados volvió a convertirse en el llanto normal del terror ordinario.

-Vuelvan a ofrecerles las flores y los libros.

Las enfermeras obedecieron; pero ante la proximidad de las rosas, a la sola vista de las alegres y coloreadas imágenes de los gatitos, los gallos y las ovejas, los nifios se apartaron con horror, y el volumen de su llanto aumentó súbitamente.

-Observen -dijo el director, en tono triunfal-. Observen.

Los libros y ruidos fuertes, flores y descargas eléctricas; en la mente de aquellos niños ambas cosas se hallaban ya fuertemente relacionadas entre sí; y al cabo de doscientas repeticiones de la misma o parecida lección formarían ya una unión indisoluble. Lo que el hombre ha unido, la Naturaleza no puede separarlo.

-Crecerán con lo que los psicólogos solían llamar un odio instintivo hacia los libros y las flores. Reflejos condicionados definitivamente. Estarán a salvo de los libros y de la botánica para toda su vida. -El director se volvió hacia las enfermeras-. Llévenselos.

Llorando todavía, los niños vestidos de caqui fueron cargados de nuevo en los carritos y retirados de la sala, dejando tras de sí un olor a leche agria y un agradable silencio.

Uno de los estudiantes levantó la mano; aunque comprendía perfectamente que no podía permitirse que los miembros de una casta baja perdieran el tiempo de la comunidad en libros, y que siempre existía el riesgo de que leyeran algo que pudiera, por desdicha, destruir uno de sus reflejos condicionados, sin embargo…. bueno, no podía comprender lo de las flores. ¿Por qué tomarse la molestia de hacer psicológicamente imposible para los Deltas el amor a las flores?

Pacientemente, el D.I.C. se explicó. Si se inducía a los niños a chillar a la vista de una rosa, ello obedecía a una alta política económica. No mucho tiempo atrás (aproximadamente un siglo), los Gammas, los Deltas y hasta los Epsilones habían sido condicionados de modo que les gustaran las flores; las flores en particular, y la naturaleza salvaje en general. El propósito, entonces, estribaba en inducirles a salir al campo en toda oportunidad, con el fin de que consumieran transporte.

-¿Y no consumían transporte? -preguntó el estudiante.

-Mucho -contestó el D.I.C-. Pero sólo transporte.

Las prímulas y los paisajes, explicó, tienen un grave defecto: son gratuitos. El amor a la Naturaleza no da quehacer a las fábricas. Se decidió abolir el amor a la Naturaleza, al menos entre las castas más bajas; abolir el amor a la Naturaleza, pero no la tendencia a consumir transporte. Porque, desde luego, era esencial, que siguieran deseando ir al campo, aunque lo odiaran. El problema residía en hallar una razón económica más poderosa para consumir transporte que la mera afición a las prímulas y los paisajes. Y lo encontraron.

-Condicionamos a las masas de modo que odien el campo -concluyó el director-. Pero simultáneamente las condicionamos para que adoren los deportes campestres. Al mismo tiempo, velamos para que todos los deportes al aire libre entrañen el uso de aparatos complicados. Así, además de transporte, consumen artículos manufacturados. De ahí estas descargas eléctricas.

-Comprendo -dijo el estudiante.

Y presa de admiración, guardó silencio.

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