Archivo de la categoría: reflexiones

Actitudes literarias

13686613_593452540832937_3501738031655437120_nAntes de empezar pido perdón a aquellos que estudian estas actitudes como síndromes. Por más que leo e intento profundizar en el tema no veo esa connotación negativa que encuentro en algunas definiciones y estudios. Por eso, lo prefiero llamar actitudes ante la vida basadas en obras de la literatura.

Bovarismo: estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas.

Se le adjudica esta actitud al adulterio pero, como bien escribe Martín Palma en su blog Carta Náutica, todos adolecemos en mayor o menor grado de Bovarismo y podríamos eventualmente estar tentados a evasiones diversas. Es por ello que él reivindica (y yo me uno) una lectura de Madame Bovary mucho más amplia (o simple) que en lo que se refiere a triángulos amorosos: evasión por insatisfacción. Escapar y refugiarse en la literatura, las artes, el cine, el deporte, la naturaleza, el alcohol o las drogas (las evasiones no siempre son saludables).

Quijotismo:  nace de la certeza de que es posible cambiar lo existente por algo que todavía no existe sólo con que los hombres se convenzan de las bondades del cambio y lo abracen con el mismo entusiasmo que la minoría que lo promueve.

La insatisfacción, tanto en Emma Bovary como en el ingenioso hidalgo, es promovida por los libros: novelas románticas o de caballerías respectivamente.

Stendhal: situación anímica que se produce al observar obras de gran belleza, sobre todo en un corto espacio de tiempo y en una misma ciudad.

Estos síntomas aparecen descritos por primera vez en Naples and Florence: A Journey from Milan to Reggio, obra del novelista francés Marie-Henry Beyle (1783-1842), más conocido como Stendhal, tras su visita a Florencia en 1817. Por ello también se le denomina “Sindrome de Florencia”.

Y bien, ¿no son necesarias estas  actitudes hoy en día siempre?

 

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Distender

Según la RAE: Aflojar, relajar o disminuir la tensión de algo.

Todos necesitamos en lo arduo de la rutina intercalar soplos de frescura. Aunque la rutina no sea tensa (para algunos más que para otros), siempre necesita de variaciones para que justamente no nos parezca eso, rutinaria. Aunque lo sea. 

¿Son estas variaciones distensoras tanto o más importantes que la rutina propiamente dicha? Sí, por supuesto. Como lo son admirar la naturaleza después de un día abrumador de trabajo o sin él, pasar un rato a la mesa con la familia compartiendo comida, vino, anécdotas y chistes o el silencio sin más.

Mi rutina lectora dista mucho de ser pesada. De hecho, es mi vía de escape por excelencia. Pero es curioso que, dentro de esta rutina, me sirva de variaciones, como el teatro y la poesía, para aportar esa frescura que necesito cuando hay libros que, o bien no me han terminado de convencer o justamente lo contrario, me han dejado tan sorprendida que no sepa a qué recurrir que esté a la altura (en este último caso, más que distender, necesito “olvidar” la impresión en un tiempo prudencial).

Y es aquí donde vengo a recomendar una obra de teatro de los hermanos Álvarez Quintero: El genio alegre. Dicha obra se empeña en recalcar lo importante que es para sobrellevar los días una actitud alegre y positiva, donde la risa sea siempre protagonista en lugar de pesadumbres, quejas u orden.

Es cómica sin caer en lo vulgar, arraigada a Andalucía y sus acentos, de carácter costumbrista sin entrar demasiado en crítica ni símbolismos, con pocos pero simpáticos personajes. Una obra para, al fin y al cabo, distender.

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Curiosidad: El compositor italiano Franco Vittadini le puso música convirtiéndola en la ópera Anima allegra.

P.D: El apunte inferior referente a los acentos en el reparto de los personajes muestra el hincapié que hacen los autores en su representación o lectura. ❤

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Cuando los cambios son necesarios

No. No me he cortado la melena. Pero simbólicamente eso estoy haciendo. Mi propio salón de belleza no ofrece cambios mínimos sino radicales. Porque a veces tanto cabello ahoga.

En mi salón de belleza donde la única clienta soy yo se busca que cuando se termine el servicio se respire con más profundidad y finalmente se sonría.

 

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AIRE FRESCO

AIRE

Comparto hoy mi gusto por los triángulos por una razón muy especial.

He llegado a casa después de unos días fuera y me encuentro con que hay trescientas personas detrás de la pantalla. A pesar de que me impone mucho respeto, voy a confesar lo que supone este blog para mí: aire fresco.

Y lo mejor es que, si miro a un futuro próximo, supone exactamente lo mismo: aire fresco.

Quiero seguir aprendiendo y nutriéndome de vuestras entradas, poemas, curiosidades, reseñas, relatos, recomendaciones, comentarios, de todas y cada una de vuestras palabras.  

Simplemente quería compartir mi emoción con vosotros y daros las gracias con este símbolo que tiene un gran significado para mí: ruptura con lo par, sencillez y bocanadas de aire. 

Tres mil millones de abrazos.

 

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Cuando los libros te llevan a los lugares

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Por mi propio pie probablemente no hubiese visitado Turín ya que no se presenta como una ciudad muy turística y podría dedicar ese tiempo a conocer alguna más llamativa de Italia.

La verdadera culpable de que esté hoy aquí es la escritora Julia Navarro. Hace un año aproximadamente leí La hermandad de la Sábana Santa. Una novela ambientada en las calles de esta ciudad y yo, que disto mucho de tener creencias católicas, me quedé abrumada con la sorprendente historia que hay detrás del venerado sudario cristiano. 

Esta entrada no es para recomendaros el libro en sí sino para compartir otra ventaja genial que tiene la literatura y es la de crear esa curiosidad de ver con los ojos lo que ya has visto con la imaginación. Pasear por ciudades por las que ya paseaste mientras leías. Descripciones de paisajes, costumbres y culturas. Qué maravilla cuando un escritor tiene la capacidad de llevarte a lugares o a épocas, sin anteponerlos a la propia historia. Ojalá se pudiese pasear por las épocas también, pero creo que sería mucho pedir ¿verdad?

También me pasó esto con Reír al viento de Sandra Barneda. Desde que leí este libro quiero ir a Bali y ver un amanecer después de haber subido por un volcán.

¿Qué obra literaria os ha creado ansia de visitar algún lugar?

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Nostalgia

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“Cada recuerdo tiene su jerarquía íntima y personal, muchas veces con independencia de su importancia intrínseca”

Los renglones torcidos de Dios

Torcuato Luca de Tena

¡Cuánta verdad en tan pocas palabras!

No hay que sufrir una enfermedad relacionada con la memoria, ni tampoco está ligado a los años que nos separan de nuestro nacimiento.

Nuestros recuerdos son tan caprichosos que podemos olvidar una mirada de esta misma mañana y reemplazarla por otra de hace diez, quince o veinte años. Así somos.

No he vivido muchos malos momentos. Han sido pocos pero, todos ellos, con la característica común de obligarme a cambiar el rumbo de mis rutinas y hábitos.

Obligación de “olvidar”, readaptarte y recolocarte.

En uno de ellos, hubo alguien que me dijo algo, no sé si útil, pero cierto.

No le conocía de nada, apenas nos vimos dos o tres veces por razones de insufribles trámites. Entre lo desagradable del papeleo me dijo algo así:

“Da igual el tiempo que pase, ni lo que estés haciendo: vas a tomar algo con tus amigos, te vas a reír, vas a conducir, vas a subir las escaleras de casa más o menos sobria y ahí mismo, por poner un ejemplo, lo vas a recordar.”

Estas palabras fueron de empatía y compasión. No se muy bien si quisieron consolarme visto ahora desde la distancia.

El caso es que ahora las uso también para rememorar cada instante de la jerarquía de mis (buenos) recuerdos. Y alivia.

Alivia tener una pequeña mochila donde sacar las sonrisas cómplices y siempre fieles de tu familia, las risas con tu gente, el color especial de una ciudad llena de anécdotas o la brisa de la playa de Camposoto.

Pero, enredados también en el desorden de mi mochila, aparecen algunos recuerdos amargos que desean el primer puesto en mi particular jerarquía y me seducen dejando automáticamente de hacer caso a todo lo demás. 

Y es así como te conviertes en un despojo nostálgico un sábado por la mañana.

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