Archivo de la etiqueta: curiosidades de la literatura

La noche en que Frankenstein leyó El Quijote

 

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He empezado 2018 con este simpático libro de Santiago Posteguillo. Se cuentan en él anécdotas y curiosidades literarias de forma muy amena y, lo mejor de todo, es que te provoca más ansia curiosidad por devorar ciertas obras claves de la literatura universal debido a la historia que éstas llevan detrás. La vida secreta de los libros.

Muchas veces me pasa que aunque tenga una lista interminable de libros por leer, no me apetece ninguno en concreto. Y paso días saltando de uno a otro, empezando varios para ver con cual de ellos me engancho. Por esta razón, personalmente, agradezco mucho este tipo de lectura. Te ofrecen un catálogo muy apetecible precisamente porque te explican sus singularidades. Te desbloquean.

Cada capítulo (que no suele ser mayor a cinco páginas) es una anécdota diferente. Por lo tanto, es perfecto para intercalar entre otras lecturas más densas, trayectos cortos en transporte o típicas esperas rutinarias.

¿Con qué libro habéis empezado vosotros el año?

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Kafka y la muñeca viajera

Franz Kafka cartas para Elsi1

En 1923, viviendo en Berlín, Kafka solía ir a un parque, el Steglitz, que todavía existe. Un día encontró a una niñita llorando, porque había perdido su muñeca. Kafka inventó al instante una historia: la muñeca no estaba perdida, sólo se había ido de viaje, para conocer mundo. Y le había escrito a su dueña una carta, que él tenía en su casa y le traería al día siguiente. Y así fue: esa noche se dedicó a escribir la carta, con toda seriedad. (Dora Diamant, que cuenta la historia, dice: “Entró en el mismo estado de tensión nerviosa que lo poseía cada vez que se sentaba a su escritorio, así fuera para escribir una carta o una postal”).

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Al día siguiente la niña lo esperaba en el parque, y la “correspondencia” prosiguió a razón de una carta por día, durante tres semanas. La muñeca nunca se olvidaba de enviarle su amor a la niña, a la que recordaba y extrañaba, pero sus aventuras en el extranjero la retenían lejos, y con la aceleración propia del mundo de la fantasía, estas aventuras derivaron en noviazgo, compromiso, y al fin matrimonio e hijos, con lo que el regreso se aplazaba indefinidamente. Para entonces la niña, lectora fascinada de esta novela epistolar, se había reconciliado con la pérdida, a la que terminó viendo como una ganancia.

Privilegiada niñita berlinesa, única lectora del libro más hermoso de Kafka. Me han contado, y quiero creer que es cierto, que el gran estudioso de Kafka, Klaus Wagenbach, buscó durante años a esa niña, interrogó a vecinos del parque, revisó el catastro de la zona, puso avisos en los diarios, todo en vano. Y hasta el día de hoy visita periódicamente el parque Steglitz, examina a las señoras mayores que llevan a jugar a sus nietos… La niña ya debe de ir para los noventa años, y es difícil que la encuentre. Pero el esfuerzo vale la pena. Esas cartas de la muñeca lo tienen todo para hacer soñar no sólo a un editor como Klaus Wagenbach.

Fragmento de artículo en El País por Cesar Aira

8 de mayo de 2004

Leyenda urbana o no,  esta curiosísima historia en la vida de Kafka me ha dejado una ternura indescriptible. Este fragmento inspiró al autor catalán  Jordi Sierra i Fabra a desarrollar todas esas cartas y recopilarlas en su libro Kafka y la muñeca viajera, publicado en 2006 y galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, durante el año 2007.

Ilustraciones: Isabel Torner

 

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