Archivo de la etiqueta: CURIOSIDADES

Literatura y carnaval (VI)

He crecido viendo la película Mary Poppins y apuesto que muchos de vosotros también. Me quedaba embobada con su bolso y su paraguas mágico. 

La novela, que fue publicada en Londres en 1934, fue el primer éxito literario de Pamela Lyndon Travers. Le siguieron una serie de cuatro secuelas (la última escrita en 1988).

Disney realizó la adaptación musical de la obra que todos conocemos en 1964. Aunque la autora fue asesora de la producción, el personaje de Mary Poppins en la película difiere de la concepción original de Travers y esta fue la causa por la cual no autorizara la adaptación de las cuatro secuelas siguientes de la novela, pese a los intentos de Disney en persuadirla. 

Os dejo una adaptación un tanto peculiar desde el carnaval de Cádiz. ¡Espero que os echéis unas risas! 

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Frankenstein o el ¿moderno Prometeo?

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No son pocas las veces que vemos el título de la obra de Mary Shelley abreviada a “Frankenstein” pero lo cierto es que el título original y completo es “Frankenstein o el moderno Prometeo”.

Pero… ¿porqué Prometeo? Si Frankenstein es el moderno ¿Quién era el antiguo?

Prometeo fue uno de los muchos dioses de la mitología griega conocido por robar el fuego (bien, hasta entonces, sólo y exclusivamente de los dioses) para entregárselo a los mortales. Antes de ello, éstos estaban sumidos en la oscuridad y la brutalidad. De esta forma Prometeo reta a Zeus, dios de los dioses, quién le castigó encadenándole a unas rocas cómo lo describe Esquilo en su obra Prometeo encadenado.

El símil viene justamente de ahí ya que Victor Frankenstein, como todos sabemos, juega a ser Dios dando vida a materia inerte y le da al hombre el poder que sólo pertenece a lo inmaterial o a Dios. Viene a ser como un nuevo descubrimiento del fuego, de algo tan grande que podría llevar a toda la civilización a una revolución total, como lo fue el fuego en su época.

 

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Un mundo feliz y los perros de Pavlov

Un mundo feliz de Aldous Huxley (1932) describe una sociedad desenfadada, saludable, avanzada tecnológicamente y permanentemente feliz. Todo ello alcanzado después de abolir la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.

Me ha parecido interesante resaltar un fragmento sobre el condicionamiento Neo-Pavloviano en el que se basa el capítulo II. Cómo decía José Luis Sampedro cuando hablaba de liberalismo, cuando a una palabra hay que añadirle “neo” es porque es viejo. Prueba de ello es que Huxley usó el condicionamiento clásico de Pavlov y su famoso experimento con perros para describir muy irónicamente el condicionamiento de bebés en contra de los libros y la naturaleza.

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Mr. Foster se quedó en la Sala de Decantación. El D.I.C. y sus alumnos entraron en el ascensor más próximo, que los condujo a la quinta planta. Guardería infantil. Sala de Condicionamiento Neo-Pavloviano, anunciaba el rótulo de la entrada.

El director abrió una puerta. Entraron en una vasta estancia vacía, muy brillante y soleada, porque toda la pared orientada hacia el Sur era un cristal de parte a parte. Media docena de enfermeras, con pantalones y chaqueta de uniforme, de viscosilla blanca, los cabellos asépticamente ocultos bajo cofias blancas, se hallaban atareadas disponiendo jarrones con rosas en una larga hilera, en el suelo. Grandes jarrones llenos de flores. Millares de pétalos, suaves y sedosos como las mejillas de innumerables querubes, pero de querubes, bajo aquella luz brillante, no exclusivamente rosados y arios, sino también luminosamente chinos y también mejicanos y hasta apopléticos a fuerza de soplar en celestiales trompetas, o pálidos como la muerte, pálidos con la blancura póstuma del mármol.

Cuando el D.I.C. entró, las enfermeras se cuadraron rígidamente.

-Coloquen los libros -ordenó el director.

En silencio, las enfermeras obedecieron la orden. Entre los jarrones de rosas, los libros fueron debidamente dispuestos: una hilera de libros infantiles se abrieron invitadoramente mostrando alguna imagen alegremente coloreada de animales, peces o pájaros.

-Y ahora traigan a los niños.

Las enfermeras se apresuraron a salir de la sala y volvieron al cabo de uno o dos minutos; cada una de ellas empujaba una especie de carrito de té muy alto, con cuatro estantes de tela metálica, en cada uno de los cuales había un crío de ocho meses. Todos eran exactamente iguales (un grupo Bokanovsky, evidentemente) y todos vestían de color caqui, porque pertenecían a la casta Delta.

-Pónganlos en el suelo.

Los carritos fueron descargados.

-Y ahora sitúenlos de modo que puedan ver las flores v los libros.

Los chiquillos inmediatamente guardaron silencio, y empezaron a arrastrarse hacia aquellas masas de colores vivos, aquellas formas alegres y brillantes que aparecían en las páginas blancas. Cuando ya se acercaban, el sol palideció un momento, eclipsándose tras una nube. Las rosas llamearon, como a impulsos de una pasión interior; un nuevo y profundo significado pareció brotar de las brillantes páginas de los libros. De las filas de críos que gateaban llegaron pequeños chillidos de excitación, gorjeos y ronroneos de placer.

El director se frotó las manos.

-¡Estupendo! -exclamó-. Ni hecho a propósito.

Los más rápidos ya habían alcanzado su meta. Sus manecitas se tendían, inseguras, palpaban, agarraban, deshojaban las rosas transfiguradas, arrugaban las páginas iluminadas de los libros. El director esperó verles a todos alegremente atareados. Entonces dijo:

-Fíjense bien.

La enfermera jefe, que estaba de pie junto a un cuadro de mandos, al otro extremo de la sala, bajó una pequeña palanca. Se produjo una violenta explosión. Cada vez más aguda, empezó a sonar una sirena. Timbres de alarma se dispararon, locamente.

Los chiquillos se sobresaltaron y rompieron en chillidos; sus rostros aparecían convulsos de terror.

-Y ahora -gritó el director (porque el estruendo era ensordecedor)-, ahora pasaremos a reforzar la lección con un pequeño shock eléctrico.

Volvió a hacer una señal con la mano, y la enfermera jefe pulsó otra palanca. Los chillidos de los pequeños cambiaron súbitamente de tono. Había algo desesperado, algo casi demencial, en los gritos agudos, espasmódicos, que brotaban de sus labios. Sus cuerpecitos se retorcían y cobraban rigidez; sus miembros se agitaban bruscamente, como obedeciendo a los tirones de alambres invisibles.

-Podemos electrificar toda esta zona del suelo -gritó el director, como explicación-. Pero ya basta.

E hizo otra señal a la enfermera.

Las explosiones cesaron, los timbres enmudecieron, y el chillido de la sirena fue bajando de tono hasta reducirse al silencio. Los cuerpecillos rígidos y retorcidos se relajaron, y lo que había sido el sollozo y el aullido de unos niños desatinados volvió a convertirse en el llanto normal del terror ordinario.

-Vuelvan a ofrecerles las flores y los libros.

Las enfermeras obedecieron; pero ante la proximidad de las rosas, a la sola vista de las alegres y coloreadas imágenes de los gatitos, los gallos y las ovejas, los nifios se apartaron con horror, y el volumen de su llanto aumentó súbitamente.

-Observen -dijo el director, en tono triunfal-. Observen.

Los libros y ruidos fuertes, flores y descargas eléctricas; en la mente de aquellos niños ambas cosas se hallaban ya fuertemente relacionadas entre sí; y al cabo de doscientas repeticiones de la misma o parecida lección formarían ya una unión indisoluble. Lo que el hombre ha unido, la Naturaleza no puede separarlo.

-Crecerán con lo que los psicólogos solían llamar un odio instintivo hacia los libros y las flores. Reflejos condicionados definitivamente. Estarán a salvo de los libros y de la botánica para toda su vida. -El director se volvió hacia las enfermeras-. Llévenselos.

Llorando todavía, los niños vestidos de caqui fueron cargados de nuevo en los carritos y retirados de la sala, dejando tras de sí un olor a leche agria y un agradable silencio.

Uno de los estudiantes levantó la mano; aunque comprendía perfectamente que no podía permitirse que los miembros de una casta baja perdieran el tiempo de la comunidad en libros, y que siempre existía el riesgo de que leyeran algo que pudiera, por desdicha, destruir uno de sus reflejos condicionados, sin embargo…. bueno, no podía comprender lo de las flores. ¿Por qué tomarse la molestia de hacer psicológicamente imposible para los Deltas el amor a las flores?

Pacientemente, el D.I.C. se explicó. Si se inducía a los niños a chillar a la vista de una rosa, ello obedecía a una alta política económica. No mucho tiempo atrás (aproximadamente un siglo), los Gammas, los Deltas y hasta los Epsilones habían sido condicionados de modo que les gustaran las flores; las flores en particular, y la naturaleza salvaje en general. El propósito, entonces, estribaba en inducirles a salir al campo en toda oportunidad, con el fin de que consumieran transporte.

-¿Y no consumían transporte? -preguntó el estudiante.

-Mucho -contestó el D.I.C-. Pero sólo transporte.

Las prímulas y los paisajes, explicó, tienen un grave defecto: son gratuitos. El amor a la Naturaleza no da quehacer a las fábricas. Se decidió abolir el amor a la Naturaleza, al menos entre las castas más bajas; abolir el amor a la Naturaleza, pero no la tendencia a consumir transporte. Porque, desde luego, era esencial, que siguieran deseando ir al campo, aunque lo odiaran. El problema residía en hallar una razón económica más poderosa para consumir transporte que la mera afición a las prímulas y los paisajes. Y lo encontraron.

-Condicionamos a las masas de modo que odien el campo -concluyó el director-. Pero simultáneamente las condicionamos para que adoren los deportes campestres. Al mismo tiempo, velamos para que todos los deportes al aire libre entrañen el uso de aparatos complicados. Así, además de transporte, consumen artículos manufacturados. De ahí estas descargas eléctricas.

-Comprendo -dijo el estudiante.

Y presa de admiración, guardó silencio.

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Cita a ciegas con un libro

¿Qué te parecería escoger un libro sin poder juzgarlo por su título o portada?

Es cierto que, a veces, precipitados, nos dejamos llevar por la estética de una obra o por un  título atractivo. Otras muchas, en la biblioteca o librería, vamos directos a las novedades o títulos con ya cierto reconocimiento o prestigio dejando olvidadas verdaderas joyas.

El proyecto que hoy os presento es, básicamente, un ejercicio imaginativo donde se escoge por intuición un libro sirviéndonos de una pequeña descripción escrita en el papel que lo envuelve y de sus dimensiones palpables.

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Esta genial idea está inspirada en una biblioteca pública de California dónde, cansados de que hubiese libros con cierta calidad literaria que no se prestaban, decidieron presentarlos de esta forma y ¡tuvieron que reponer la estantería en pocos días! Tuvo tal éxito que pronto se extendió por el resto de Estados Unidos, Europa y Australia.

Hoy en día no sólo se puede ver en bibliotecas sino que también se presenta en librerías con alguna promoción especial y la verdad es que llama mucho la atención. 

¿Habéis visto libros esperando pretendiente en algún sitio? ¿Os aventuraríais a escoger un libro de esta forma? Como siempre digo, si no os gusta, no hay que acabar siempre lo que uno lee. ¡Pero que por probar no quede!

 

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The walking library

tumblr_mzrg0hfHED1qg3lgko2_1280

tumblr_mzrg0hfHED1qg3lgko1_1280Al parecer esta señorita llevó a cabo su propio negocio recorriendo las calles de Ramsgate (un pueblecito costero al sudeste de Inglaterra) para prestar o, más bien, alquilar libros por un módico precio. 

Traducción: 

LA LIBRERÍA ANDANTE

LONDRES, Inglaterra — Los críticos siempre comentan que en este país vamos por detrás de los países europeos en cuanto al préstamo de libros en bibliotecas se refiere. Bien, esta mujer emprendedora resuelve el problema llevando sus libros en una estantería atada a la espalda por las calles y puertas de Ramsgate y la gente puede tomarlos prestados durante una semana por dos peniques.

Fuente: Soibelman Syndicate

 

 

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Trayectos en bus gratis por ir leyendo

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En una ciudad de Rumania llamada Cluj Napoca, se ha aprobado el proyecto de no cobrar el autobús público a todo aquel que vaya leyendo en el trayecto.

Esta campaña, promovida por Víctor Miron, tiene el objetivo promover la lectura (obviamente) pero también de premiar a aquellos que leen.

Personalmente me parece una idea genial teniendo en cuenta que cada vez que uso el transporte público el 95% de las personas que tengo a mi alrededor va con smartphone en mano. 

Su impulsor, amante de los libros, llevó la idea al alcalde de la ciudad quién la acogió de muy buen modo. 

¿No os dan vida este tipo de noticias?

Sugerencia para aquellos que lean en formato electrónico: ¿Podríais poner un post it detrás de vuestro ebook con el libro que estáis leyendo? Saciaríais a los curiosos, como yo. Gracias.

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Curiosidades sobre la relación de Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí

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Zenobia Camprubí fue un eje fundamental en la vida de Juan Ramón Jimenez. No sólo en su vida, también en su obra brillante y extensa.

Ella, que tenía aficiones literarias en su juventud, decide facilitar al poeta el desempeño de su vocación sin dejar de lado su actividad constante. Me ha parecido interesante compartir cinco curiosidades acerca de la relación entre ambos: de admiración mutua, generosa y desinteresada (como tendrían que ser todas).

¡Empezamos!

  1. Juan Ramón se interesó por Zenobia primeramente por el sonido de su risa

Él era hiperestésico (distorsión sensorial en que los estímulos, incluso los de baja intensidad, se perciben de forma anormalmente intensa). En este caso su hiperestesia se centraba en el ruido. Vivía en constantes mudanzas buscando el silencio absoluto. Zenobia frecuentaba por aquel entonces (1913) la residencia de unos amigos donde, pared con pared, se alojaba el escritor. Juan Ramón Jimenez, sin haberla visto en persona, escuchó su risa, sus bromas y su jovialidad y preguntó quien era aquella muchacha a sus vecinos. Se conocieron poco tiempo más tarde en una conferencia.

2. Cartas serias por parte del poeta y burlonas por parte de Zenobia

Ella se sintió atraída por él pero se resistía a sus encantos influenciada por su madre que creía que la profesión de escritor no era ni sería sustento para su hija. Juan Ramón no tardó en demostrar que sus intenciones eran serias explicando en sus cartas sus ingresos por las obras que publicaba y los proyectos que tenía en desarrollo.

“Yo estoy casi terminando mi librito Elegía a la muerte de un hombre puro, cuya edición íntegra voy a regalar a la Institución para el fondo de la fundación Giner. Serán 3.000 pesetas. 1000 ejemplares a 3 pesetas que se venderán de mano a mano. Sin librero. Para evitar el descuento horrible que hacen.”

Zenobia, de carácter alegre, se burlaba de forma picaresca de quién, melancólico y depresivo, sería su esposo dos años más tarde.

“¿Porqué está usted siempre con esa cara de alma en pena? Si es usted un ciprés, más parado y sombrío que los del Generalife.”

También fue muy crítica con su obra. Y así se lo hacía saber.

“Anoche leí Laberinto. Lo leí porque lo había escrito usted. Conste que si no, estoy segura de que no hubiera aguantado hasta el final. Y cuando lo concluí tenía una rabia contra usted…”

3. Colaboraciones

Hubo una etapa de colaboración literaria  entre Juan Ramón y Zenobia, que los llevó a traducir la obra de Rabindranath Tagore al español. Zenobia se ocupaba de traducir literalmente y Juan Ramón le daba forma poética. El primer libro que publicaron conjuntamente fue La Luna Nueva, que apareció con las iniciales de Zenobia y con un poema de Juan Ramón. El libro tuvo un enorme éxito, aunque a ella le disgustó mucho que apareciera su nombre, pues dejaba ver su relación, algo que llevaban en secreto, y porque creía que todo el mérito era del poeta. Este fue el comienzo de una enorme tarea traductora y no sólo tradujeron gran parte de la obra de Tagore, sino también de obras de otros autores, como Shakespeare o Poe.

4. Suicidio de Marga Gil

Marga Gil era una reputada escultora, ilustradora y poetisa española. Conocida del matrimonio y admiradora de Juan Ramón. Estaba trabajando en el busto de Zenobia en su propia casa cuando decidió suicidarse por estar enamorada del poeta y no ser correspondida. Dejó diversos escritos antes de acabar con su vida a sus familiares y también a Juan Ramón y a su mujer. Ellos nunca se percataron de el amor de Marga. 

Cómo curiosidad añadida sobre esta artista cabe destacar que una de sus ilustraciones publicada en 1933, once años anterior a las de Le petit prince de Saint-Exupèry, es tan parecida a las de este cuento que todo el mundo que la ve se supone que le imitó. Todo invita a pensar que el aviador conoció las ilustraciones de Marga.

5. Zenobia animó la iniciativa para solicitar el Nobel de Literatura de J. Ramón

Él no estaba interesado en premios ni homenajes ya que consideraba que el mayor de los premios era poder dedicarse a la escritura. Pero ella insistió y movió contactos en Estados Unidos para que el trabajo de toda una vida se viera reconocido a nivel mundial. Tres días antes de morir de cáncer, Zenobia recibe la noticia de que el premio ha sido concedido a su marido.

“Mi esposa Zenobia es la verdadera ganadora del premio. Porque su compañía, su ayuda, su inspiración a lo largo de cuarenta años han hecho posible mi trabajo. Hoy me encuentro, sin ella, desolado y sin fuerzas.” 

Zenobia: eres graciosa, intensa, encantadora; fina de cuerpo y alma; amas lo humano y percibes lo divino; sientes la naturaleza, la música, la pintura, la poesía, la filosofía, la historia, todas las artes y todas las ciencias. Eres buena compañera de hogar, de viaje y de trabajo. Siempre estás dispuesta a trabajar o a gozar. No eres interesada. Eres cumplidora, digna y generosa. No pides nada a nadie. Das todo. Te acomodas a todas las circunstancias y las resuelves alegremente. Ríes siempre, a veces por no llorar.
Con un abrazo permanente Juan Ramón

Fuentes:
Documentales sonoros de RNE
Fundación Juan Ramón Jiménez
Biografía Marga Gil Roësset
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Biblioplaya en Cádiz

En algunas playas se presenta el lujo de  un pequeño rincón de lectura o “biblioplaya”, donde podremos compaginar los baños, el sol, los chiringuitos y los libros.

Yo ya había oído hablar de esta idea pero cuál ha sido mi sorpresa cuando he descubierto que en mi propia provincia existe una. Se trata de Sanlúcar de Barrameda.

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¡Llevan ya 16 veranos teniendo Biblioplaya y yo sin enterarme! 

¿Dónde? Playa de la Calzada, Sanlúcar de Barrameda

¿Cuándo? Los meses de julio y agosto

¿Cuánto? Gratis. Sólo tienes que disponer de la tarjeta del lector de la Red de Bibliotecas de Andalucía que se puede solicitar allí mismo. Esta tarjeta será válida para cualquier biblioteca andaluza.

A continuación os muestro otras bibliotecas playeras o biblioplayas por el mundo. 

Se pueden presentar como un stand o kiosko en plena arena, un carrito móvil (cómo el de los helados) o una obra de cemento y ladrillo que el lobo de los tres cerditos no conseguiría llevarse a soplidos.

Praia do AmorPraia do Amor, Brasil. Creada por un surfista. Ofrece frutas y zumos naturales.

tel-aviv-1Metzitzim Beach, Tel Aviv.

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Nandaihe, China. También con zona de lectura, espacio para la meditación, sala de actividades, bar y zona de descanso.

En España también las podemos encontrar en provincias como Asturias, Valencia, Castellón, Barcelona, Huelva o Almería. Seguramente me deje atrás muchas más (ojalá sea así, será buena señal).

Os invito a que me digáis en comentarios algún sitio que conozcáis y no haya mencionado. 

 

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El proyecto Bibliomula

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En los Andes venezolanos desde el año 2010 se lleva a cabo el proyecto “Bibliomula”, en el que el bibliomulero Henry acerca libros y cuentos (donados y almacenados en la alforja de una mula llamada Estrella) hasta tres colegios diferentes con el fin de fomentar la lectura entre los más pequeños.

Programan desde el colegio la visita de la mula y organizan actividades y cuentacuentos para aprovechar la jornada antes de su partida. 

Os dejo un enlace a su blog oficial aquí donde cada colegio detalla la visita de estos pintorescos personajes. Confieso que he disfrutado mucho mirando sus fotos. 

¿Viene alguien con una mula cargada de libros a mi casa? 

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