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Kafka y la muñeca viajera

Franz Kafka cartas para Elsi1

En 1923, viviendo en Berlín, Kafka solía ir a un parque, el Steglitz, que todavía existe. Un día encontró a una niñita llorando, porque había perdido su muñeca. Kafka inventó al instante una historia: la muñeca no estaba perdida, sólo se había ido de viaje, para conocer mundo. Y le había escrito a su dueña una carta, que él tenía en su casa y le traería al día siguiente. Y así fue: esa noche se dedicó a escribir la carta, con toda seriedad. (Dora Diamant, que cuenta la historia, dice: “Entró en el mismo estado de tensión nerviosa que lo poseía cada vez que se sentaba a su escritorio, así fuera para escribir una carta o una postal”).

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Al día siguiente la niña lo esperaba en el parque, y la “correspondencia” prosiguió a razón de una carta por día, durante tres semanas. La muñeca nunca se olvidaba de enviarle su amor a la niña, a la que recordaba y extrañaba, pero sus aventuras en el extranjero la retenían lejos, y con la aceleración propia del mundo de la fantasía, estas aventuras derivaron en noviazgo, compromiso, y al fin matrimonio e hijos, con lo que el regreso se aplazaba indefinidamente. Para entonces la niña, lectora fascinada de esta novela epistolar, se había reconciliado con la pérdida, a la que terminó viendo como una ganancia.

Privilegiada niñita berlinesa, única lectora del libro más hermoso de Kafka. Me han contado, y quiero creer que es cierto, que el gran estudioso de Kafka, Klaus Wagenbach, buscó durante años a esa niña, interrogó a vecinos del parque, revisó el catastro de la zona, puso avisos en los diarios, todo en vano. Y hasta el día de hoy visita periódicamente el parque Steglitz, examina a las señoras mayores que llevan a jugar a sus nietos… La niña ya debe de ir para los noventa años, y es difícil que la encuentre. Pero el esfuerzo vale la pena. Esas cartas de la muñeca lo tienen todo para hacer soñar no sólo a un editor como Klaus Wagenbach.

Fragmento de artículo en El País por Cesar Aira

8 de mayo de 2004

Leyenda urbana o no,  esta curiosísima historia en la vida de Kafka me ha dejado una ternura indescriptible. Este fragmento inspiró al autor catalán  Jordi Sierra i Fabra a desarrollar todas esas cartas y recopilarlas en su libro Kafka y la muñeca viajera, publicado en 2006 y galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, durante el año 2007.

Ilustraciones: Isabel Torner

 

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Reto literario incumplido 2016

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En mi Reto literario 2016 (que empecé en septiembre) me propuse hacer 12 lecturas de géneros diferentes con el fin de ordenar mi lista interminable de libros por leer y, además, variar en contenido. Como adelanto os digo que el resultado del reto aparentemente es un fracaso. He conseguido leer 7 obras, de las que por supuesto tengo algo que decir:

  • Novela epistolar: Frankenstein, Mary Shelley.

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Sorpresa. Tenía una tendencia bastante alimentada a creer que Frankenstein o El Moderno Prometeo era una historia de terror espeluznante. Y para mí lo más espeluznante es que me plantee si verdaderamente las personas que han trabajado y/o colaborado en las infinitas adaptaciones que se ha hecho de esta novela hayan leído la historia original.

Víctor Frankenstein con su afán de superación y el monstruo con su necesidad de amor nos muestran la naturaleza humana según Mary Shelley. Se pueden extrapolar tantos temas implícitos en esta pequeña obra que, repito, me da pavor pensar que gente competente haya pasado por alto la profundidad con la que merece ser tratada.

  • Teatro: El genio alegre, Hermanos Álvarez Quintero.

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Risa. Obra arraigada a Andalucía con unos toques sarcásticos e irónicos que se agradecen. La profundidad aquí es mucho más palpable y el mensaje más directo: con el genio alegre se lleva mejor la vida. Cómo veis por ser sencillo no es menos importante. Me gustaría resaltar a Lucío, uno de los personajes más simpáticos que recuerdo en todo este año de lectura.

  • Distopía: Un mundo feliz, Aldous Huxley.

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Cae como un jarro de agua fría y te despierta de tal forma que te hace creer que la llamada “resaca literaria” existe. Ya hace algún tiempo que lo leí y, la verdad, tenía ganas de verlo con cierta perspectiva por todo lo que me había hecho sentir.

Algo tendrá que ver que la distopía sea mi género favorito, pero si tuviera que elegir cual ha sido mi mejor lectura de 2016 sin duda sería Un mundo feliz.

  • Poesía: Las flores del mal, Charles Baudelaire.

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Si ya me parece difícil transmitir lo que percibo de mis lecturas en prosa imaginaos si intentase hacerlo de las lecturas en verso. Pero agradezco a Hilos Primitivos su recomendación aquel día que propuse el reto porque definitivamente Baudelaire tiene otro nivel Maribel.

  • Autobiografía: Mientras escribo, Stephen King.

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Acercamiento. Sinceramente no he leído nada de este autor por no ser un género que me llamara la atención pero me generaba mucha curiosidad la vida de un escritor tan prolífico. Y fue en esta obra donde encontré el fragmento “Qué es escribir”  en la que resume su visión sobre la escritura como profesión. Recomiendo que, si no lo habéis hecho, dediquéis apenas cinco minutillos a su lectura.

  • Novela policíaca: Matar un ruiseñor, Harper Lee.

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Esperaba más de este libro. No es por criticar, de hecho la obra está bien escrita, el argumento es bueno, los personajes me gustan, la niña como voz narradora también, pero quizás mis expectativas estaban más altas o mi nivel de sensibilidad más bajo. No lo sé. El caso es que este libro tiene críticas muy buenas y por mí ha pasado como una lectura amena sin más.

  • Literatura infantil: Matilda, Roald Dahl.

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Diversión. Opté por Roald Dahl por recomendación de Mr. Poecraft Hyde y aproveché que mi sobrina de 8 años tenía Matilda entre sus libros. Ha sido una buena elección para acabar el año por el estilo fresco que conllevan las historias infantiles. Un toque de sensatez, un toque de fantasía, amor por la literatura de un espíritu inquieto… Matilda me ha ganado. Y Dahl también.

¿Siento frustración por no cumplir el reto?

No. Con aprovechar los ratos que tengo para evadirme con la lectura me siento más que satisfecha. Ni me he planteado leer con más prisa y menos profundidad (y disfrute) por haberme propuesto este reto. De hecho me he salido de la lista en varias ocasiones y he empezado otros títulos por simple ansia y desorden.

¿Habrá reto para 2017?

Me temo que este proyecto piloto 2016 ha dejado claro que planear a largo plazo en una afición tan viva es inútil (al menos para mi dispersión).

¡Feliz entrada de año!

 

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