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10 Motivos para leer clásicos

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Repasando mi lista interminable de libros por leer para afrontar el Reto literario 2016 corroboré algo que ya sabía y que dije en la pequeña descripción sobre mí que hay en este blog: tengo predilección por los clásicos, entendiendo éstos como “libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos” (Definición extraída de ¿Porqué leer a los clásicos? De Italo Calvino).

Seguramente haya definiciones que ayuden mejor a decidir si un título puede considerarse o no como clásico pero para mí es suficiente con esta. Riqueza para quien lo leyó, quien lo lee y quien se dispone a hacerlo. Gracias Calvino.

¿Mis motivos? Llevo tiempo madurándolos. Más que nada porque normalmente hay que justificarse si te decantas por libros no contemporáneos ante la avalancha de publicaciones y autopublicaciones con su correspondiente campaña de marketing. No se trata de desprestigiar a autores nóveles ni obras recientes. Yo misma intercalo lecturas contemporáneas porque son mucho más ágiles y frescas y en determinadas ocasiones también apetece. Pero en cuestión de preferencias y gustos, os presento mis motivos para amar los clásicos:

1. Resonancia interna

Aquí voy a apoyarme en Stephen King y su descripción de lector ideal:

“Mi máxima meta es la resonancia, algo que perdure un poco en la mente (y el corazón) del lector después de haber cerrado el libro y haberlo colocado en la estantería”.

Esta agitación ocurre con pocos títulos y no todos los clásicos lo consiguen pero, en mi caso, siempre ha coincidido que cuando he experimentado dicho fenómeno ha sido con uno de ellos.

2. Resonancia externa

Los clásicos siempre generan un “después” y eso significa: tesis, estudios, críticas…  A fin de cuenta planteamientos abiertos que dejan ver cómo ha “resonado” en los demás.

3. Resonancia artística

Ejercen un papel importantísimo en la inspiración de otros autores. Y aquí ya podemos salirnos del ámbito literario y saltar al arte, la música o el cine, por ejemplo.

4. Resonancia interna segunda parte

La relectura es una consecuencia de los tres primeros motivos citados arriba. Me ocurre que, si releo algún clásico que ya ha causado una primera resonancia por unos motivos concretos, descubro una segunda resonancia por otros motivos diferentes. Y podría ser un bucle hasta exprimir del todo una obra.

5. Guía para empatizar con nuestra historia

No tiene necesariamente que ser una novela histórica para recrearnos un periodo determinado. Mediante los diálogos, la descripción de costumbres, los clichés de la época, las referencias, etc. podemos empatizar con nuestros antepasados. Entender el porqué se actuaba de una forma y no de otra. Ser más flexibles o inflexibles con nuestros principios.

6. Temas atemporales

Si sabemos extrapolar la esencia de cualquier título clásico a nuestros días nos daremos cuenta que los temas son actuales: injusticia, desamor, reflexión existencial, miedos, celos, mentiras, luchas,  perdón… infinitas materias que no son (ni serán) caducas.

7. Expresión

Puede que a partir de aquí los motivos sean más subjetivos que los anteriores. Me suele gustar mucho más el estilo utilizado en obras “antiguas” que en las modernas. Me parece que antes se las tenían que ingeniar muy bien para decir lo que querían decir y por ello aplaudo el esfuerzo y la elegancia con la que se abordan temas que hoy no nos costaría, ni por asomo, el mismo esfuerzo exponer. No obstante reconozco que es mucho más pesado de leer, pero compensa.

8. Expectativas

Cuestiones inherentes a la lectura son las expectativas. Se suele acoger un libro con prejuicios (tristemente). En mi caso, siempre acojo un clásico con mayor expectativa que una lectura contemporánea. Esto tiene dos consecuencias: la primera, que si el clásico no termina de encajarme el chasco es mayor y la segunda, que si la lectura contemporánea termina enganchándome y “resonándome” la sorpresa es tremenda.

9. Supervivencia

El motivo principal de que mis expectativas sean mayores en cuanto a los clásicos es que haya sobrevivido a varias generaciones. Cuando se lanza una obra hoy en día existe una campaña publicitaria más o menos abrumadora dependiendo de la editorial, el autor, etc. Esto desemboca en la desconfianza y, por tanto, cuando veo que una obra ha pasado distintas generaciones sin perder su prestigio me cuesta menos lanzarme a ella. Por algo será ¿no?

10. Amplio catálogo donde escoger

Una de las ventajas de leer clásicos es que a la hora de adquirirlos se presenta una gran variedad donde elegir: ediciones ilustradas, con análisis e interpretaciones previas, distintos traductores, contexto social, diferentes portadas… Hay ediciones que son una delicia ya sea por la estética o por el contenido.

Creo que no me dejo nada en el tintero, pero seguramente sí. Me encantaría saber vuestros motivos para leer clásicos o para no leerlos.

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